Seguramente te has percatado de ellos; los has visto en todas formas y colores. Tal vez conozcas su significado, o tal vez no y posiblemente ya hayas escuchado a la típica señora que se persigna  y que grita: “¡guarden ésas cosas, que son del diablo!”

Pero no hay nada más alejado de la realidad, puesto que todo lo referente a Buda tiene que ver con hacer el bien, no sólo hacía otras personas, sino también hacia nuestro entorno. El budismo es un concepto de ideología y enseñanzas prácticas, basadas en la vida y logros de un hombre llamado Siddartha Gautama: coloquialmente conocido como “Buda”.

Ahora bien, el término “Buda” no es un nombre, es un título que se utiliza para describir a “alguien que está despierto”. Y no, eso no quiere decir que cuando suena el despertador por la mañana y tú abres los ojos, sea acción suficiente para ganarte el título de “Buda”. De hecho, el “estar despierto”, hace referencia a aquellas personas que en base a hacer el bien, al estudio, meditación y la percepción clara de las cosas: logran alcanzar el camino de la iluminación.

El Budismo ve la vida como un proceso de constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de éste principio para hacer que aquellos cambios inevitables, nos sirvan para mejorar nuestra vida. El factor más importante para lograr nuestro proceso de transformación es la mente, por lo cual el budismo ha desarrollado distintos métodos para trabajar en ella; entre los principales se encuentra la meditación.

La meditación se utiliza para lograr estados mentales más positivos, caracterizados por la calma, concentración y conciencia; también se hace uso de emociones como la amistad, la ecuanimidad y la felicidad. Alcanzando un estado de mente claro y positivo, nos es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de la gente a nuestro alrededor y de nuestro entorno.

El estado de iluminación consta de 3 facetas:

1.- Sabiduría: para ver las cosas como realmente son.

2.-Compasión: amor que se manifiesta en una actividad constante para el beneficio de todos los seres.

3.- Liberación: de todas las energías de la mente y cuerpo, para que al unirse puedan estar al servicio de una mente plenamente consciente.

Así que ahora ya lo sabes, aquella carita gordita y feliz que ves en todos lados es un símbolo de paz y prosperidad mental, y nada tiene que ver con un fin “diabólico”. Por ello te invitamos a que conozcas nuestra gran variedad de dijes referentes a Buda y a ésta maravillosa ideología, y que con ello tú también alcances el camino de la iluminación.

“La mente lo es todo. Lo que pienses, es en lo que te conviertes”

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